Visitillas :D

martes, 17 de enero de 2012

Echar de menos, algo tan común en mí...

Hoy es de esos días en los que piensas “¿cómo puedo sentir tanto por alguien que no sentiría eso por mí nunca?”. De esos días en los que empiezas a recordar el por qué empezaste a sentir. Y empieza el problema. Te das cuenta que es de esos días de invierno en los que ni una hoguera te da el calor que necesitas: el de su sonrisa. Piensas que lo que hoy necesitas es estar bien contigo misma y no pensar en que lo echas de menos. Intentas pensar positivamente que, cuando menos te lo esperes, te lo volverás a cruzar por la calle con esa sonrisa y esa mirada que te traen loca. Para. Necesitas relajarte. Busca algo que te relaje, algo como ver el mar y escuchar las olas, y olvídate por unos instantes del horrible pensamiento de que le echas de menos. Puede que lo consigas, pero por mucho que quieras, siempre, al menos una vez al día, ves algo o escuchas alguna canción que te recuerde a él, irremediablemente. Es normal, llevas mucho tiempo sintiendo tanto por él, que a cada cosa le buscas el sentido para relacionarla con él o su entorno. No puedes evitarlo, porque eso es quererle para ti. El hecho de acordarte cada dos por tres de él, de su sonrisa, de tener tantísimas ganas de verle, de repetir ciertos momentos en los que él era uno de los protagonistas, las ganas de tan siquiera preguntarle qué tal le va… Una persona así no se puede olvidar. O mejor dicho, nunca le vas a olvidar, puedes dejar de sentir, pero no dejarás de recordar lo que sentiste por él, nunca… Recuerda: ningún amor se olvida, sólo cambia de lugar en la memoria; y parece que él va a quedarse por siempre.


Maca!

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